
Una encuesta italiana afirma que siete de cada diez hombres son más débiles a la hora de afrontar los problemas cotidianos. Mientras él se colapsa o huye, ella resiste. Casi mil hombres italianos tienen problemas cotidianos, de salud y de tenacidad.
El sexo débil, en siete parejas de diez, es el masculino. En una pareja, de los pequeños grandes problemas cotidianos hay una sola cosa cierta: la mayor tenacidad y las decisiones son características todas femeninas, mientras que el hombre se revela como el nuevo sexo débil.
Los momentos en que, a diferencia de ellas, él huye o entra en crisis son diversos, pero van desde las pequeñas dificultades cotidianas a los problemas de salud; de la rutina del día, a los inconvenientes del trabajo y los problemas con los hijos.
Son los resultados de una encuesta que aparece en la revista científica italiana “Riza Psicosomatica“, hecha sobre 986 italianos de entre 20 y 55 años.
Es sobre todo en la vida en pareja que se ven las diferencias en cuanto a fuerza de voluntad, tesón y resistencia. Las mujeres suelen ser siempre más determinantes, fuertes, y tenaces.
Para el 64%, esto es así con las mujeres, mientras que esas cualidades estarían en los hombres para apenas el 42%. En el juego de equilibrios de la pareja, la diferencia se amplía: las mujeres que dicen tener el lado fuerte de la relación son 73%. Y los hombres que dicen llevar los pantalones, son sólo el 46%.
Todos, igualmente hombres y mujeres, acuerdan en el hecho de que el ámbito en que es necesaria la mayor dosis de fortaleza es en la convivencia(67%); mucho más que lo que se necesita para la carrera y el trabajo (56%), las inversiones (45%) y la salud y el estado físico (32%).
El ámbito en el que fácilmente la pareja entra en crisis no son los celos, sino lo más invisible: las pequeñas dificultades cotidianas (63%), la rutina del día (54%), los problemas de salud (44%), la incapacidad de andar solo (26%), y la insatisfacción en el trabajo (14%).