Pasos para auto-explorarse los senos
Frente al espejo
De pie
Tumbada
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Desde Cleopatra, incluso antes, las mujeres han adoptado diferentes personalidades según el entorno, el objetivo o la competencia que tengan a su alrededor. Está más que claro decir y afirmar, porqué no, que las mujeres no compiten por verse hermosas frente a los hombres. Nada más alejado de la realidad. Ellas compiten por verse MÁS hermosas que las demás mujeres. Necesitan de esa envidia sana, si queremos ponerle una definición. Por eso cuando van al gimnasio quieren estar más lindas que la chica de al lado. Poco les importa si el marido, novio o quien fuera, piensan que están muy hermosas o no. Les va a interesar más que sus amigas sepan que ella está más linda que todas. Y un rasgo característico de las mujeres es que pueden ser muchas mujeres dentro de una y a la vez, ser completamente distintas entre sí. Aquí una radiografía de una chica buena y de una mala. Muy mala.
Una chica buena se afloja unos botones cuando hace calor. Una chica mala acalora cuando se desabrocha unos botones.
Una chica buena se sonroja durante una escena de sexo. Una chica mala sabe que lo puede hacer mejor.
Una chica buena usa interiores blancos. Una chica mala no usa interiores.
Una chica buena exige y obtiene respeto. Una chica mala obtiene joyas.
Una chica buena va al cielo. Una chica mala va donde sea.
Una chica buena siente que no está totalmente vestida sin un buen accesorio de perlas. Una chica mala siente que está muy bien vestida con solo un accesorio de perlas.
Una chica buena solo tiene una tarjeta de crédito y casi nunca la usa. Una chica mala tiene un sostén y casi nunca lo usa.
Una chica buena se ama a si mismo. Una chica mala ama a todo el mundo.
Una chica buena empaca su cepillo. Una chica mala empaca un condón.
Una chica buena usa tacones para el trabajo. Una chica mala los usa en la cama.
Una chica buena sueña con cosas aventurosas. Una chica mala vive aventuras.
Una chica buena siente que la oficina no es el lugar adecuado para tener relaciones. Una chica mala siente que ningún lugar es un mal lugar.
Una chica buena se acuesta temprano. Una chica mala se acuesta rápido.
Una chica buena prefiere la posición “misionera”. Una chica mala también, pero solo para comenzar.
Una chica buena dice. “no”. Una chica mala dice… “¿cuando?”
Definitivamente, es un modo gracioso de vernos. No quiere decir que las todas las mujeres se cataloguen simplemente en chicas buenas y malas. Pero como las brujas, que las hay, las hay. Sin dudas que existe mil y un maneras de clasificar una chica buena o mala desde la apariencia hasta cómo se expresa.
1.- No se racione la pasión, dicen los médicos. El sexo es divertido, excitante y una de la pocas cosas en la vida que es gratis. Le puede hacer lucir y sentir de maravilla. La celulitis, manchas, depresión, estrés, ataques al corazón y dolores de cabeza, entre otras cosas, se pueden mejorar con un poquito de amor. Tenga cuidado con el abuso y los efectos colaterales.
La postura del perrito es sin duda la más adecuada. Permite que el pene del hombre tenga mejor acceso a la pared frontal de la vagina, donde se encuentra nuestro objetivo; el punto G.
Anota estas tres posturas, te garantizamos el éxito.
Él estirado y tú encima, sentada a horcajadas e inclinada hacia atrás.
En esta postura tú debes estar tumbada, con las piernas dobladas y levantadas mientras que él, de rodillas se coloca entre tus piernas.
Esta postura es un poco más fría porque se pierde el contacto visual. Tu debes tumbarte de lado y él en la misma postura, te penetra desde atrás.

Una encuesta italiana afirma que siete de cada diez hombres son más débiles a la hora de afrontar los problemas cotidianos. Mientras él se colapsa o huye, ella resiste. Casi mil hombres italianos tienen problemas cotidianos, de salud y de tenacidad.
El sexo débil, en siete parejas de diez, es el masculino. En una pareja, de los pequeños grandes problemas cotidianos hay una sola cosa cierta: la mayor tenacidad y las decisiones son características todas femeninas, mientras que el hombre se revela como el nuevo sexo débil.
Los momentos en que, a diferencia de ellas, él huye o entra en crisis son diversos, pero van desde las pequeñas dificultades cotidianas a los problemas de salud; de la rutina del día, a los inconvenientes del trabajo y los problemas con los hijos.
Son los resultados de una encuesta que aparece en la revista científica italiana “Riza Psicosomatica“, hecha sobre 986 italianos de entre 20 y 55 años.
Es sobre todo en la vida en pareja que se ven las diferencias en cuanto a fuerza de voluntad, tesón y resistencia. Las mujeres suelen ser siempre más determinantes, fuertes, y tenaces.
Para el 64%, esto es así con las mujeres, mientras que esas cualidades estarían en los hombres para apenas el 42%. En el juego de equilibrios de la pareja, la diferencia se amplía: las mujeres que dicen tener el lado fuerte de la relación son 73%. Y los hombres que dicen llevar los pantalones, son sólo el 46%.
Todos, igualmente hombres y mujeres, acuerdan en el hecho de que el ámbito en que es necesaria la mayor dosis de fortaleza es en la convivencia(67%); mucho más que lo que se necesita para la carrera y el trabajo (56%), las inversiones (45%) y la salud y el estado físico (32%).
El ámbito en el que fácilmente la pareja entra en crisis no son los celos, sino lo más invisible: las pequeñas dificultades cotidianas (63%), la rutina del día (54%), los problemas de salud (44%), la incapacidad de andar solo (26%), y la insatisfacción en el trabajo (14%).

La violencia es una de las prácticas más comunes que el hombre usa cuando quiere establecer su autoridad. La usa para dejar claro quien manda, quien grita, quien exige y quien “lleva los pantalones”.
Muchos hombres hacen uso de su fuerza para conseguir lo que quieren, aun en contra de la voluntad de su victima, y muchas veces esa victima es su propia esposa.
Hay muchas formas de maltrato, algunos hombres la ponen en práctica de una forma muy sutil, incluso haciendo creer a la mujer que todo es “por su bien” que todo lo que hace es para “protegerla” y de esa forma, ejercen el chantaje, la manipulación y la agresión psicológica y física;
de alguna manera hacen sentir a la mujer que no puede ni debe salir a trabajar ni a estudiar porque no está capacitada para hacerlo.
Lamentablemente son demasiadas las formas y métodos que el abusador usa para ejercer el control de sus victimas, aunque no hay una escala para poder clasificar qué tipo de abuso es la peor. El abuso siempre se va incrementando con el paso del tiempo, tal parece que el hombre “mide” hasta donde la mujer le permite el abuso y alevosamente, con cualquier excusa llega a los golpes físicos hasta incluso cometer los llamados “crímenes pasionales”. Miremos algunas de las señales de maltrato, que aunque parezcan inofensivas pueden escalar al punto de robarte tu propia identidad:
Cómo reconocer algunas formas de abuso:
Hay muchas otras cosas que podrían alertarte de la existencia de maltrato, es importante, imperante que se ponga un alto a las primeras señales de maltrato, el maltratador se hace un experto en hacerte creer que todo lo que el hace y dice, es lo correcto,
que son sus “derechos’ te trata como de su propiedad para convertirte dependiente de él, te hace sentir que sin el no eres nadie ni podrás sobrevivir y se vale de amenazas desde lastimar a tu familia o quitarte a tus hijos.
Actúa como un “entrenador o instructor” para que hagas y digas y hasta te comportes como el quiere y cuando el quiere, y después de todo el daño que hace, es capaz de llorar para que creas en su falso “arrepentimiento” prometiendo y jurando que todo será diferente, pero tan pronto como los moretones de los golpes físicos o las heridas del abuso físico desparecen o se dejan de ver, empieza de nuevo el nuevo ciclo de abuso, si ninguna consideración de sus hijos a lo que también somete al abuso, por medio del miedo de ver a la madre siendo agredida.
¿Qué podemos hacer para parar el abuso y el maltrato?
No es necesario que la mujer esté legalmente casada para sufrir de este fenómeno, el abuso se da con la novia, la amante, la esposa… Después de todo, la violencia más común contra la mujer se da en el hogar o dentro de la misma familia.
Denuncia al maltratador y habla con la primera persona que puedas. Aún con un maestro de la escuela de tus hijos, uno de los peores errores es quedarnos calladas, pide ayuda. No es vergonzoso aceptar ante otras personas que vivimos con un abusador, recuerda que el maltrato y la violación es un delito penado por la ley, aunque sea tu propia pareja. No fomentes la violencia con tu silencio, ¡DENUNCIA! Eres un ser humano, ninguno tiene derecho de maltratarte.
¿Has sufrido de abuso o lo sufres en la actualidad?
¿Has hecho algo o lo estás haciendo para detener la violencia de nuestro género?
